Dieta equilibrada y equilibradora

 

Según Hipócrates, padre de la medicina occidental, la palabra DIETA viene derivada de la palabre griega “daita“, la cual significa “forma de vivir la vida armónicamente, con un cuidado especial en preparar y seleccionar los propios alimentos“.

Hipócrates formó una medicina básica y holística basada en la preparación natural de comidas sencillas como tratamiento.

Los nutrientes, son una serie de sustancias químicas que el organismo necesita en unas determinadas proporciones para poder llevar a cabo las reacciones químicas del organismo.

Al comer no ingerimos en realidad verduras, frutas, dulces,… sino distintos típos de moléculas que nuestro cuerpo se encarga de ASIMILARELIMINAR o de ALMACENAR.

De estos nutrientes podemos destacar:

  • Principios inmediatos: los que se necesitan en mayor cantidad. Los carbohidratos, proteínas y lípidos.
  • Micronutrientes: necesitamos pequeñas cantidades, pero no por eso son menos importantes. Vitaminas, enzimas, minerales y otros componentes de la dieta.

Destacamos el consumo de los carbohidratos en el desayuno; las proteínas en la comida; y vitaminas en la cena, para su mayor degestibilidad y mejor utilización de las mismas.

  • Los carbohidratos nos dan energía para el resto del día y nos da tiempo a quemarlos.
  • Las proteínas necesitan más tiempo, ya que tienen que romper las cadenas de aminoácidos antes de ser absorbidas, y el hígado emplea gran parte de su energía para realizar este trabajo.
  • Las vitaminas son recomendables en la cena, porque nos proporcionan relajación y así conciliaremos mejor el sueño, de manera que ni el estómago ni el hígado realicen ningún trabajo.

Tan importante como la cantidad y variedad de los alimentos que tomamos, es su la calidad. Estos deben ser biológicos, sin ningún tipo de colorante ni conservante, y a ser posible que no sean congelados ya que las vitaminas y propiedades de los alimentos tienden a disminuir.

Cada alimento es diferente.

Cada uno tiene sus propios y únicos efectos sobre el organismo. Como todos sabemos, o deberíamos saber, es muy distinto obtener los carbohidratos de un cereal o del azúcar. El azúcar se asimila muy rápidamente produciendo oscilaciones en nuestras reacciones internas y convirtiéndose en grasa en su mayor parte.

Una alimentación equilibrada es aquella que aporta todo lo que necesita al cuerpo, en las cantidades justas y de calidad apropiada, puesto que no todas las grasas ni las proteínas son iguales.

“Las personas civilizadas utilizamos zapatos para caminar, pero no tod@s llevamos el mismo número. La estructura de nuestro pie es diferente, así como lo es también la estructura de las proteínas”

La dieta más equilibrada es aquella que resulte compatible con el mejor estado de salud de cada uno. Debemos nutrirnos bien, es decir, dar a nuestro organismo aquello que necesita, desgasta y asimila tanto física como mental o emocionalmente.

“No hay alimentos buenos y alimentos malos, sino simplemente dietas más o menos saludables”

Una dieta saludable es aquella que tiene los alimentos en las proporciones adecuadas; que mantenga el equilibrio sodio-potasio; que no resulte ni acidificante ni alcalinizante; ni oxidante ni reductora.

Para conseguir una dieta equilibrada y equilibradora, tenemos que conseguir el equilibrio en las parejas siguientes:

  • Sodio-potasio
  • Ácido-alcalino
  • Oxidante-antioxidante
  • Expansión-contracción

El equilibrio de nuestra fisiología depende de 3 funciones:

  • La alimentación
  • El metabolismo (combustión)
  • La eliminación (evacuación de desechos)

Es lo mismo que en el ámbito mental o emocional, tenemos que controlar nuestros pensamientos y emociones, debemos digerir bien para que en nuestro interior no quede una acumulación de responsabilidad, odio, necesidad de…

Demasiados alimentos, o demasiado pocos; alimentos inadecuados; un mal funcionamiento por disminución del metabolismo y una eliminación insuficiente, provocan un estancamiento de los desechos dentro del cuerpo (toxinas).

La introducción en nuestra dieta de los alimentos menos saludables unidos a la inactividad, estrés, a la aparición de alimentos tratados químicamente, ha hecho que nuestro cuerpo se vaya alejando de lo que sería la armonía interior y exterior.

Las personas más equilibradas son aquellas cuya vida se adecua más a sus características constitucionales (físicas, emotivas, mentales), que son las que desean lo que necesitan.

“Nuestro deseo debería ir encaminado hacia la toma de conciencia ayudando a nuestro cuerpo a encontrar la salud a través del alimento, del aire que respiramos y de las actitudes diarias.”

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