CANDIDIASIS CRÓNICA

 

Extraído del libro “Nutrición Ortomolecular: Revoluciona tu salud con la medicina del siglo XXI” por Cala H. Cervera (2006)

Si llevas tiempo sufriendo de síntomas inexplicables que aparecen y desaparecen, que empeoran en invierno, que se agravan cuando usas productos de limpieza, cuando te pones perfume o con el humo de los cigarrillos, si te has hecho todo tipo de pruebas y análisis y no aparece nada, si te han etiquetado de hipocondríaco/a… tal vez sufras de candidiasis crónica.

Antes que nada no te dejes etiquetar como hipocondríaco/a. Muchas veces este término lo emplean algunos médicos y terapeutas cuando no logran dar con la solución a tus síntomas. Es muy peligroso aceptar este etiquetado ya que se le inculca al paciente a que aprenda a ignorar sus síntomas, convirtiéndolo en un conformista víctima de un estado “mediocre” de salud. Éste es el típico paciente que puede hacer una vida normal pero sólo a un 50% (con suerte) de sus posibilidades. Y no sólo esto, sino que con esta actitud se puede estar ignorando un problema que con el tiempo puede acarrear problemas serios de salud.

La candidiasis ha sido una de las enfermedades ignoradas hasta hace poco que ha causado gran cantidad de frustración y sufrimiento, especialmente entre las mujeres de nuestra cultura Occidental. Un motivo por el que hasta hace poco la candidiasis no había sido reconocida como una enfermedad, ha sido debido a que la levadura culpable, la Cándida Albicans, habita en todos nosotros en el aparato digestivo y, en las mujeres, en la vagina, y puesto que la mayoría de la población parece vivir en armonía con esta levadura, siempre se le había considerado un organismo poco dado a causar problemas.

Otro de los motivos de su falta de reconocimiento es que la exploración física del paciente con candidiasis crónica normalmente no revela nada anormal. Incluso hasta hace poco sólo una minoría de laboratorios habían usado técnicas lo suficientemente sofisticadas como para detectar un exceso de Cándida Albicans o anticuerpos de ésta en las heces o sangre del paciente, respectivamente. Esto puede ser muy contraproducente, ya que el resultado negativo de un análisis poco fiable descarta la enfermedad, y, por lo tanto, la posibilidad de curación.

Para agravar más el problema, y en el caso de que el paciente sea diagnosticado de candidiasis, se tiende a aislar el tratamiento únicamente a la zona afectada. Por ejemplo, una mujer que presenta síntomas de candidiasis vaginal, en piel o uñas, normalmente sólo se le trata la zona afectada, cuando existe una gran probabilidad de que el problema sea sistémico (de todo el cuerpo) y con grandes posibilidades de que la candidiasis se haya originado en el Intestino. Si se ignoran las causas originales y sólo se tratan los síntomas más vistosos, la paciente indudablemente volverá a manifestar síntomas y malestar, y por consiguiente, volverá a la consulta médica con una nueva lista de síntomas.

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